Diseño oriental

{ lunes, 22 de septiembre de 2008 }

Rodeada de extenso parque y ubicada en privilegiada esquina de la zona de Carrasco, la residencia del Embajador de Japon no deja adivinar por el diseño de sus jardines el origen oriental de sus ocupantes. En el interior, el panorama cambia.


Sutiles son los rasgos del diseño que marca la procedencia geográfica. Más allá de algunos adornos y cuadros de origen oriental, los trazos reveladores se orientan por la armonía, el minimalismo en la ambientación, la simetría mantenida a rajatabla, la sensación de relax que imprimen los diversos matices de un mismo color, el amarillo, emblema del Imperio del Sol Naciente.


Lo que era la casa original que hoy ocupan el Embajador Peruyo Shi Inagawa y su señora Nobuko Inagawa, ha quedado al fondo y sus ambientes fueron destinados al uso cotidiano. En el frente, sin que se note por dentro ni por fuera que es un agregado, uno de los Embajadores de Japón acreditados ante nuestro gobierno en años recientes, hizo levantar una nueva y enorme planta de recepción que sienta a unos cincuenta invitados y un comedor con mesa para veinticuatro personas.


Decoracion con diseño oriental


Ocho sofás para cuatro per­sonas cada uno, tapizados en brocato de algodón amarillo tenue, a juego con los stores, forman dos grandes cuadrados que enmarcan dos mesas de buen tamaño en cristal y base de hierro patinada, al igual que los dressoirs que siguen la línea de los ventanales.


Sobre una de las paredes del comedor, la antigua colección de quince litografías sobre madera describe la vida cotidiana de los comercian­tes que atravesaban los 53 puestos de aduana existen­tes, en ese entonces, entre Tokyo y Osaka.


En otro salón más peque­ño integrado a la recepción, un equipo de karaoke testimo­nia la afición de los japoneses por ese sistema para cantar en forma colectiva.

Florero chino

{ lunes, 8 de septiembre de 2008 }

Solo para flores


Un plato en pasta piedra diseñado especialmente para realizar originales arreglos florales. Esperamos que este florero tradicional en la decoracion china



Diseño de un florero chino



1- Estirar sobre una manteleta una plancha de pasta piedra con varillas de I cm de es­pesor Cortar un rectángulo de 40 cm por 26 cm.



2- Colocar la manteleta con el rectángulo de pasta sobre un tablero. Cubrir con otra manteleta. Dar vuelta.



3- Retirar la manteleta supe­rior Con los cartones y es­quineros de acetato levantar los bordes para dar la forma, fiján­dolos con cinta.



4- Con un blíster de aspirinas marcar los orificios centrales. Calar con un caño en las marcas, perforando la pieza.



5- Estirar otra plancha de pasta con varillas de 1 y 1/2 cm. Perforar orificios como en el plato, pero sin llegar hasta el fondo de la plancha.



6- Dejar secar y pintar con blanco. Envejecer con betún de Judea líquido, retirando el ex­cedente con un paño.



7- Transferir los signos con carbónico sobre uno de los bordes del plato. Pintar con pincel redon­do y betún de Judea. Dejar secar muy bien.



8- Sobre el revés, centrar la base para las flores haciendo coincidir los orificios, y unir con ma­silla plástica. Proteger con una mano de impermea­bilizante para techos transparente.

Decoracion renacentista

{ viernes, 8 de agosto de 2008 }

Joya renacentista


En los setenta, lan Schragertocó el cielo al re­volucionar las noches de Nueva York con su legendaria disco Studio 54 y, en los '80,- reconvertido a la actividad hotelera- fue crea­dor del concepto de hotel-boutique (su Morgans, de NY, fue el primero en usar esta de­nominación). En agosto, el empresario volvió al ruedo: abrió las puertas de un estableci­miento que inaugura un nuevo género en el rubro. El Gramercy Park Hotel -una joya ar­quitectónica de estilo renacentista que había sido construida en 1924 para funcionar como centro de reunión de la alta sociedad neoyor­quina- fue transformado por Schrager, inver­sión de 200 millones de dólares mediante, en un hotel de fuerte impronta barroca y un ser­vicio que propone un asistente personal para cada huésped. Ambientado por el artista nor­teamericano Julián Schnabel, muestra una pa­leta de colores renacentistas y ambientes plagados de contrastes estilísticos. Las tarifas comienzan en 500 dólares la noche (web: www.gramercyparkhotel.com).


Estilo de decoracion renacentista


El lobby combina piezas contemporáneas con muebles centenarios. Tiene techos de más de 6 m, sostenidos por vigas de ciprés y columnas macizas de abeto. Las paredes son de yeso gris y los pisos, de baldosas marroquíes. En el centro se descuelga una araña veneciana de vidrio soplado, copia de un diseño italiano del siglo XV.


Los baños son amplios y lujosos. Muchos de ellos tienen vanitory de mármol y puertas con paneles vidriados.


En el lobby, el hogar de 3 m de alto tiene frente de piedra caliza e interior de acero


Una de las 185 habitaciones, con ricos colores renacentistas inspirados en las pinturas de Rafael. Todas tienen muebles hechos a medida, como los cabezales tapizados de la cama, las superficies de cuero cosido a mano de los escritorios, los sillones de terciopelo importados de España o la versión exclusiva del sillón Smoke de Maarten Baas con su apoyapiés.

Romanticismo puro

{ jueves, 24 de julio de 2008 }

En este baño rosa, todas las miradas están puestas en la cortina de tul con pétalos de seda adheridos, que esconde la bañera con detalles romanticos, pintada de un fucsia intenso.


En primer plano, una repisa de madera patinada de blanco y decorada con velas, flores y jabones. Para el toilette de estilo antiguo se eligió una paleta de verdes pastel.


El espejo comprado en una casa de remates cuelga sobre dos bandejitas de lata pintada que descansan a media altura sobre la pared, en machimbre en blanco. El lavatorio y la grifería cromada también son de estilo romantico(Barugel Azulay).

Estilo romantico

{ domingo, 6 de julio de 2008 }

Estilo romantico | Sinfonia romantica


Como en una gran orquesta, donde los distintos elementos participan de forma armónica -azulejos y vajillas exquisitamente pintados a mano, muebles modernos frente a fuertes piezas de estilo, recuerdos de viaje que suman presencia sin agobiar-, todo confluye con éxito en este departamento que marca la contracara de todo minimalismo.


Decoracion con estilo romantico


El living apaisado se trabajó de manera que pudiera ser usado como sala de home theatre. La luz entra a raudales filtrada por cortinas de gasa (Alejandra Basualdó) y un espejo horizontal duplica el espacio. Sobre una paleta de blancos y neutros, los toques de color lo dan los almohadones de terciopelo verde y las texturas de diferentes pieles. Frente a un sofá de líneas contemporáneas tapizado en chenille ($ 2.900 en blanco, Missura), toda la fuerza de la chaise longue extra large tapizada en bull blanco (Mercedes Stefani).


Sobre un mueble de estilo Boullese armó una composición clásica, con libros antiguos, topiaria artificial (similares desde $ 80, Algo de mí) y un angelito de bronce que era la base de una lámpara antigua. La dueña de casa tiene una interesante colección de réplicas en miniatura de sillas antiguas y modernas, que compra en sus viajes y expone por toda la casa.

Elementos decorativos chinos

{ miércoles, 11 de junio de 2008 }

El opulento estilo de China, con sus muebles tallados y sus papeles pintados estampados, es fácil de reproducir.


Los revestimientos de pared de inspiración oriental se pueden embellecer enfatizando el dibujo con unos recortes, y las telas son ideales para confeccionar cojines, cubrecamas y cortinas. El mobiliario puede ser una mezcla ecléctica, como se daba a menudo durante los siglos XVIII y XIX; los muebles chinos de madera trabajada, combinados con otros modernos de caña o rattan o bien con muebles pintados imitando el bambú.


El tema se puede completar con alfombras orientales y con colecciones de porcelana o de abanicos. Los colores deben ser fuertes, pero algo apagados: rojo chino suave, casi terracota, o rojo laca más fuerte, combinado con verdes intensos, negros y dorados, mezclados con cremas neutros. Notas de color verde jade, amarillo o turquesa: los colores que se encuentran en los adornos orientales.

Estilos: El imperio de los sentidos

{ lunes, 9 de junio de 2008 }

Tomando como inspiración el diseño y la arquitectura de una casa vietnamita propuesta por los actuales dueños, el Estudh Le Monnier, Preiti, lanada Arquitectos le dio vida a este auténtico palacio oriental, con un jardín zen que desemboca en la la­guna, del barrio y una decoración que apela a la riqueza de los lujos asiáticos y los eleva a su máxima expresión.


El jardín de la vida


El prestigioso paisajista Yasuo Inomata, del Jardín Japonés de Buenos Aires, fue el encargado de diseñar en el frente de la casa este auténtico jardín zen –o "jardín de la vida"- con piedras de diferentes alturas sobre cuarzo blanco y un marco de piedra bola negra. Visto desde arriba, este jardín seco se asemeja a un paisaje artificial de montañas y arena, con un borde de juncos que se funde con un damero de césped y piedra de diseño irregular, que termina casi en la laguna. Al fondo, se agrupan palmeras y juncos.


Instantes Zen


Una imagen de la entrada de la casa, con un puente de acceso en lapacho sobre un estanque japonés con nenúfares o flores de loto, papiros y plantas palustres, todo diseñado por el paisajista Yasuo Inomata. En un lateral del jardín, el damero perfecto de césped y piedra aparece bordeado por pequeños juncos. Detrás está el jardín seco, que se recorta contra los muros pintados de color visón. Como una marca de fuego, la imagen adaptada del símbolo de la vida japonés aparece cavada en el muro, junto al piso de piedra bola, conforma una auténtica postal de Oriente. En otro lateral de la casa, se puede apreciar la perfecta conjunción entre el diseño austero y la fuerza de los volúmenes. El techo a dos aguas de chapa tiene la típica caída japonesa y los infaltables faroles orientales (Herrería Artistica)


Arquitectura Vietnamita


El frente de la casa muestra el volumen que se despega hacia adelante, con el puente de acceso en la planta baja y el cuarto de huéspe­des con balcón en el primer piso (Arq. Marcelo Villalba para Interlatino). El techo de chapa que sobresale de los límites de la pared, termina de cerrar esta auténtica imagen de una pagoda. Otro guiño inspirado en la arquitectura oriental es esta estructura cuadrada de madera de lapacho, que toma las dos plantas y actúa como un corazón verde dentro de la casa. Está decorada con palmeras rafisy llega hasta una cúpula de vidrio que cala el techo. La luz natural, que cae en forma cenital, llena el espacio de quietud.


Comedor Imperial


Una espectacular mesa de incienso macizo de cuatro pulgadas de espesor, encuentra la compañía perfecta en el sillón de respaldo alto en crudo con ribete marrón de una de sus cabeceras. Al fondo, so­bre un mueble de madera oscura, sobresalen dos floreros chinos en verde esmeralda (Okko) junto a dos muñecos vietnamitas y un cuadro de temática oriental pintado por María Fontán. Los detalles de madera oscura y vidrio que recortan la pared, se suman al estilo dominante.


En interiores




El living tiene una pared de piedra rústica que contrasta con los faroles de seda vietnamitas y que contiene el nicho donde se ubica el plasma, cuero muy profundo aparece decorado con almohadones de seda china. Al fondo se sumó un camastro capitoné de cuero (Fradusco). Un kilim antiguo (Mizrhan) convive con la mesa de madera y rattán y dos sillas de silueta oriental, con respaldo finito y alto y almohadones de seda (Okkó). El geométrico jardín interior, que continúa e alta y termina en una cúpula de vidrio, aparece enmarcado con bancos de material vestidos con almohadones de loneta náutica. Todo el recorrido del interminable pasillo de la planta alta, que conduce a los dormitorios, está acompañado por una biblioteca lateral enchapada en incienso lustrado a mano (Francisco Romero, maestro lustrador)


Juegos y Símbolos


La sala de juegos forma parte del gran loft que comparten en la planta baja el living y el comedor, con las gruesas vigas de madera oscura lustra­da que coronan el cielo raso de todo el espacio, a modo de marca registrada. En primer plano, una gran mesa de billar y un sofá capitoné tapizado en seda china, con almoha­dones de seda fucsia. Aquí se puede ver el formato de la casa, con una planta en forma de cruz y el jardín interior como corazón central. En un alto de la escalera, dos iconografías japonesas de la artista María Fontán que contrastan alegremente con la rigidez de las barandas de madera. Las finas rajas de vidrio son una constante que da movimiento a los muros. Un gran Buda en madera tallada se recorta contra el símbolo japonés de la pared exterior.